Gente de la tierra

A esta cita no podía faltar. Justo a las 4 de la tarde del pasado 17 de febrero me conseguí llegar hasta la Casa del Alba Cultural, allá en la cosmopolita barriada de El Vedado, en La Habana, #Cuba. Allí estaban Chávez y Fidel, los gigantes invictos, en la buena vibra del cantautor Raúl Torres, entre la ida a misa y la cabalgata sin jinete, y en el alma de los agradecidos allí presentes, había gente de la tierra que les tributó el aplauso emocionado. Luego, la presentadora, el historiador, los ministros de cultura de Cuba y Venezuela, Abel Prieto y Adán Chávez, y el vigor todo para anunciar un sueño, una colección de primera fuente que nos trae ideas y reflexiones, “necesarias de toda necesidad”, la valiosísima experiencia de los Aló Presidente Teórico, concebidos entre los meses de junio y agosto de 2009 por el Comandante Presidente, para invitarnos, tal y como él mismo expresó: “a estudiar y profundizar la teoría, las ideas”.

Un material fresquito, de primera pues, que nos transporta a ese incuestionable foro de educación popular y nos hace volver a vivir la experiencia de cómo hacer comunicación revolucionaria. Y es que el propio Chávez lo decía: “es imposible que haya una revolución sino hay una teoría revolucionaria”, una teoría que sirva para iluminar los caminos de la praxis transformadora, y poder ver con claridad para avanzar. Y, a eso los invito vale, a crear conciencia, aceptar el reto de los gigantes y vencer el desafío, para seguir teniendo Patria.

Allí Adán me obsequió dos libros, uno lo firmó para mí, el otro lo dediqué a un joven doctor en Ciencias Políticas, estudioso de las relaciones interamericanas y de los procesos integracionistas; sabría entonces que le resultaría sumamente interesante para su acervo y que lo disfrutaría con creces; es, de los agradecidos, un convencido que aceptó el desafío, asume el reto y va por más, porque sabe que en ese justo empeño se obra para todos y todas, por el bien común, aún en medio de la diversidad y las diferencias, que como él mismo expresa en su libro “Los desafíos de la integración en América Latina y el Caribe”: “Nos unen más cosas que las que nos separan: identidad de lengua, costumbres, religión, sentimientos de rebeldía, anticolonialistas y antiimperialistas, toda una mezcla autóctona de una riqueza cultural y espiritual incalculable”. Gracias Abel Enrique González Santamaría, por ser también “gente de la tierra”.

Pude comentarle entonces del obsequio del Aló Presidente teórico, en la mañana del 18 de febrero, justo minutos antes de la presentación de su libro en el patio del Pabellón Cuba, allí también estaban los gigantes, Chávez y Fidel, esta vez en el espíritu de la misma “gente de la tierra”, vi héroes, intelectuales, trabajadores, estudiantes, muchos y muchas jóvenes, alegres, sonrientes y comprometidos. Estaba también mi otro amigo, el joven doctor en Ciencias Históricas, Elier Ramírez Cañedo, que compartió la mesa de presentación con Abel, para presentar el primer volumen del libro: “Hacia una cultura del debate”, fruto del espacio “Dialogar, dialogar”, de la Asociación Hermanos Saíz, que recoge una selección de intervenciones de destacados intelectuales invitados al mismo en los dos últimos años; diálogos en los cuales se han abordado los más polémicos y variados temas de la realidad actual y de la historia reciente de la Isla y que demuestra que Cuba se repiensa desde diversas aristas.

Hasta allí llegó el otro Abel, el ministro, intelectual patriota y visionario de las batallas por librar y del modo de hacerlo, para disertar el paritorio de ambos libros, sobre sus autores y otras muchas interesantes reflexiones, en medio de un día divino en que los rayos del sol mañanero asistían también a esta provechosa y necesaria salutación, en sus manos traía un ejemplar del Aló Presidente teórico.

Sé que ahorita saltará algún “curioso” para sojuzgar el por qué del término “Gente de la tierra”. Vaya orgullo ese –el de los patriotas-, los de casa, o los de fuera, de la chica o de la grande, donde estén, pero al fin y al cabo, patriotas. No obstante, les comento que el término data del 1603, allá por Bayamo, en el oriente cubano, escrito por el gobernador Pedro Valdés en una carta dirigida al Rey Felipe III, en la que explica que la gente de la tierra defiende sus intereses e impide que las autoridades coloniales puedan…, pero bueno, amigos y amigas, si llegaron hasta aquí, gracias, si localizan los tres libros mejor, compartirán con un Chávez en la luminosa plenitud de su pensamiento; comprenderán mejor ese camino largo, sangriento y con innumerables obstáculos en esa nueva visión de los desafíos de la integración que nos propone Abel; y serán acreedores de una cultura del debate capaces de discernir entre lo que empobrece espiritualmente en términos culturales y lo que enaltece y emancipa al ser humano, como nos sugiere Elier.

Ahí les dejo algunas imágenes de esos momentos inolvidables junto a la “gente de la tierra”. ¡Ah! Yo también soy de esa gente y, con ellos, siempre voy a hacer causa común. Gracias. Un abrazo.

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